Gustavo Gauvry “Bang bang, estas liquidado” Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Extracto del libro recientemente publicado “Del Cielito El Sello de Rock”

 

 

.—Los Redondos grabaron su tercer disco, Un baión para el ojo idiota con Roberto Fernández, un técnico que, a su vez, había estado en Del Cielito grabando con GIT. Roberto estuvo como un mes y medio internado en el estudio con GIT y le había gustado mucho la experiencia de grabar ahí. Entonces un día me llama y me dice que quiere traer a Los Redondos, que estaban por grabar su cuarto disco, nuevamente con él.

Vinieron un día de diciembre, creo que del año ’89. Él me presentó a Poli, a Skay y al Indio. El lugar les gustó. Quedamos en que grabarían en febrero y dejaron una seña. Bueno, terminó el año, pasó todo enero, y en un momento me llama Poli para preguntarme si tenía alguna no- ticia de Roberto porque ella estaba necesitando que fuera a los ensayos pero no lo podía ubicar. Yo le dije que no, que no lo había visto más. Tres días antes de la fecha que habían barajado para empezar a grabar, me vuelve a llamar Poli para decirme que Roberto todavía no había aparecido y que no tenían técnico. Me preguntó si a mí me gustaría grabar el disco. Yo le dije que sí. Los Redondos me interesaban. Si bien nunca los había escuchado muy a fondo, ni los había visto en vivo, era un grupo que se veía que iba a lograr algo importante. Aparte me habían caído muy bien ese día que estuve con ellos.

—¿Por qué?

—Porque sentí que teníamos muchas cosas en común. Supongo que fue una cuestión de edad y vivencias. O sea: eran tres viejos hippies, como muchos de mis amigos.

—¿Viejos? En esa época eran todos jóvenes —replico—. ¿Qué tendrían? ¿Cerca de cuarenta?

—Bueno, pero no eran como Los Ratones, por ejemplo, que tenían veinticinco. Eran tipos más grandes y habían vivido muchas de las cosas que había vivido yo o amigos míos.

—O sea que hubo como una empatía generacional.

—Claro. Generacional, intelectual, qué sé yo. Hubo onda. Entonces bueno, dije que sí, que con todo gusto. Vinieron al estudio y grabamos el disco Bang, Bang, estás liquidado. 

—Mirá lo que es esto: Dejo de beber tu licor/ que huele a tormenta —leo de un cancionero de los Redondos que mi hermano, seguidor de la banda, me trajo cuando supo que entrevistaría al Indio.

El montaje final es muy curioso/ es en verdad realmente entretenido —leo.

—Hay una anécdota respecto de la mezcla de Bang, Bang

Bang, Bang tiene un sonido distinto a los otros discos de Los Redondos porque…

—¿A los anteriores o a todos en general?
—A todos en general, pero posiblemente más a los anteriores. En ese momento, por las características de los temas y por la onda que me transmitían, me parecieron algo así como “tipos duros”. Quizás por eso de no querer transar con la prensa ni con nadie, o por la manera de hablar del Indio, o por las violas de Skay. Si bien no sonaban como un grupo de rock pesado, tampoco sonaban como uno livianito. Entonces yo traté de que eso se reflejara en el sonido y el disco quedó bastante áspero, hard, duro. Durante la grabación no se dieron cuenta de ésto. Estaban más bien concentrados en los aspectos musicales que en el sonido. Cuando llegó la hora de la mezcla, bueno, yo lo mezclé en ese estilo y el disco quedó así. Y ellos medio que no se sintieron muy cómodos con ese sonido. De hecho vino Poli y me dijo: “Mirá, no nos gustó mucho la mezcla, por qué no lo mezclamos de nuevo”. Y la ver- dad es que a mí mezclarlo de nuevo no me gustaba mucho porque me daba una inseguridad bárbara. O sea, ¿cómo iba a hacer una mezcla distinta cuando para mí sonaba bien? Si me ponía a mezclar de nuevo iba a entrar en una duda perpetua. Qué sé yo: si, por ejemplo, subía el tambor, me iba a empezar a preguntar: ¿qué querrán? ¿más agudos?, ¿más graves?, ¿más cerca?, ¿más lejos?, ¿más cámara?, ¿menos cámara? Era como muy difícil.

—De alguna manera sentías que ibas a perder tu territorio, tu perspectiva —acoté.

—Sí, yo le dije a Poli: “Mirá, si el sonido no les gustó, mejor sería que probaran otra cosa, que lo mezcle otro técnico, entonces seguramente va a salir distinto”. La idea les pareció buena, así que les propuse que lo hicieran con Mariano López, un técnico que grabó mucho con Spinetta, con Fito, que hizo los primeros discos de Soda Stereo, y que en ese momento era como el técnico de moda. Ellos aceptaron. Vino Mariano, se encerró en el estudio dos semanas más y mezcló el disco. A los dos meses o algo así, como el disco lo iba a sacar yo por Del Cielito Records, me llama Poli y me dice: “Bueno, ya está todo arreglado, vamos a sacar el disco”. Arreglamos un par de cosas más y al final agrega: “Ah, y con respecto a la mezcla, poné la que hiciste vos”.

—Qué sastisfacción, ¿no?

—Sssí —duda, ahora, Gustavo—. Sí, qué sé yo. Fue satisfactorio pero no en el sentido de una competencia con Mariano. Para mí fue una tranquilidad sentir que no me había equivocado, que, en definitiva, lo que yo había interpretado de Los Redondos terminaba siendo convincente para ellos…

Victor Volpi “Lapiz Papel y Guitarra” (Antonio Birabent)

Año 2012, Antonio Birabent me propone trabajar en la producción y grabación de su próximo disco. El antecedente: el año anterior habíamos compartido la realización del disco Familia Canción, con su padre Moris.

Este iba a ser su décimo quinto álbum (siiiii 15!!), por esas cosas de la industria, nos encontrábamos con una producción bancada por el propio artista. (y obviamente, con un presupuesto limitado)

Empezamos a tener nuestros primeros encuentros para poder conocer las canciones, y planificar técnica y artísticamente el material. Como si todo lo anterior dicho fuera poco, mucho de  lo que iba surgiendo insinuaba un sonido “ambisioso” en algunos temas, y cálido a la vez, en otros. Para los que nos dedicamos a este oficio conocemos que esa combinación es, preciada (y por sobre todo cara!!).

A la distancia es meritorio agradecer a el artista que confió plenamente en mis decisiones y particularmente en este caso tuve que poner en práctica muchas, entre ellas la de intentar reemplazar algunos planteos de lograr por cuestiones de presupuesto, con mas  arreglos,  experimentación y muchos detalles. Pero por sobre todo, poner a funcionar el espíritu colaborativo al máximo.

Comenzamos a “maquetear” , o sea pasar del “lápiz y papel” a una instancia previa antes de entrar en el estudio. Cuando esto lo teníamos avanzado, barajamos la posibilidad de ir a grabar bases a ION, pero había mucha experimentación a la vista, y consideramos mas estratégico (y oportuno) hacerlo en un lugar mas chico y con otros tiempos. Yo aun no contaba con  un estudio. Entonces llamé a mi amigo Juanchi Bisio que había terminando recientemente de montar su estudio en Florida, y nos internamos dos días junto con Juan Pita el baterista de Antonio de esa época (y gran amigo). Trabajamos el concepto de cada tema del disco con mucho esmero y riesgo, cosa que trato de usar a favor casi siempre.

En algunas canciones buscábamos mucho aire y profundidad, y en otras algo mas reducido, probablemente con programación adicional y cierto aire intimista-personal. Fuimos probando y disponiendo los micrófonos, la batería misma,  y la sala tema a tema, usamos todo lo que teníamos disponible, pero recuerdo mucho la sonoridad que me trajo en todos los temas un simple AKG 414  arriba de la cabeza del baterista ……siempre empezaba por ahí a la hora de mezclar y llegaba mucho más rápido al balance que necesitaba. También usamos un truco que me enseño Juanchi,  usar un bidón de esos grandes de dispenser de agua, con un micrófono (en este caso usamos un AKG 170) dentro a través de la angosta boca de la botella y dejarlo flotante a mitad de profundidad…esto delante del bombo a un metro aproximadamente, un fantástico emulo de un subkick que en algunos casos, dosificado y bien filtrado…generó una “redondez” en el bombo muy útil.

Mas avanzado el disco agregamos unas baterías con un set reducido que grabé en el living de casa!!!

Creo que si hubo “aciertos” fue por haberle faltado el respeto a “las reglas” y no pretender que sea lo que no era desde el vamos, por razones obvias…con lo cual me despaché adicionando sonidos a los “transients”, romperlos, alejarlos exageradamente y hacerlos convivir con programación si estéticamente resultaba viable en cada caso.

Muchos bajos los habíamos maqueteado con Antonio con su bajo Fender Music Master (que es muy amable para el guitarrista “que se hace el bajista”) algunos los tocó el, y otros yo…y para sorpresa muchos quedaron desde la maqueta porque estaban súper sanguíneos y desprejuiciados…quizá en algún aspecto tienen un déficit técnico, pero hicimos algunas pruebas de re-grabación…y siempre terminaba ganando por sumatoria el de la maqueta. Supongo que eso también sucedió por nuestra poca idoneidad con ese instrumento. Igual confirma la teoría de que los demos (y su impronta) te condicionan en algunas ocasiones.

Durante el 2012  estuve alquilando una habitación contigua, en el estudio del gran guitarrista Marcelo “Polaco” Wengrovski. y en ese estudio realicé casi todas las grabaciones adicionales (otras en mi casa), bajos, guitarras y voces…

Sabia de la calidad de los preamplificadorre de Petrúngaro, el Polaco justo acababa de comprarse uno y haberlos usado bastante en ese estudio me hizo quererlos mucho! (Petrúngaro NV-II), hice todo con esos previos. Hoy ya en PampaTrigal contamos con 6 canales!

Antes de grabar las voces definitivas, Antonio me dijo que quería que yo me encargara de la mezcla. En general por esos tiempos yo, a pesar de mi pasión (y arrojo) por el audio, trataba de usar “mano de obra” mas especializada para esos menesteres….pero bueno…era una oportunidad…como rechazarla!!!

Considero a “Lapiz papel y Guitarra un disco de guitarras (valga la redundancia)…nos dimos el lujo de usar y probar muchas guitarras para cada situación. Todos instrumentos de primera línea….(y muchos!!!!!!!) Eso es otro gran aprendizaje que me llevo de este disco, que es que cuando grabas un buen instrumento (descarto el hecho de una ejecución a la altura que es lo mas importante) …probablemente si no se cometieron “fatalidades” en la forma de registrarlo, después no hay mucho mas por hacer. Usar mucha variedad de timbres de cada guitarra incluso para los mas mínimos detalles, fue lo que resolvió gran parte de todo el trabajo posterior de mezcla. Para todas las eléctricas siempre usamos un cabezal Bogner con un par de cajas modificadas, y un ampli Fender Deville. En general nos quedamos siempre con la señal de algún dinámico cerca del cono, para esto utilice el clásico SM57 y un micrófono adorable que es el Elecro-Voice RE18


Antonio usa mucho la guitarra acústica como instrumento principal, y pudimos buscar minuciosamente cada tema con cada guitarra, una buena disposición de micros y también afinaciones especificas, para buscar su lugar y registro. En general siempre tomé las acústicas con dos micrófonos, el Neumann U87 que luego utilizaría para las voces y otro que iba rotando entre un AKG P170 y un AKG C1000, ambas señales siempre hacia el petrúngaro.

Las voces las grabamos con el Neumann U87/Petrungaro y nada mas…un compresor (virtual) para referenciar mientras cantaba con una reducción suave de 3 db como mucho, para hacer mas “amable” el monitoreo, y nada mas….. Antonio tiene mucho oficio en estudio y me hizo las cosas muy fácil trabajando sus distancias hacia el micrófono. Confieso que me pegue un par de “julepes” al descubrir que el Neumann no sonaba todos los días igual…incluso he llegado a suspender alguna sesión por no conseguir el mismo color que el día anterior, quizá humedad en conjunción con un mantenimiento atrasado, pero bueno…gajes del oficio con el uso de estos recursos.

 

Llegado el momento de la mezcla y a pesar de estar todo muy “cerca” y redondo, sentí la necesidad de poder descansar en los oídos de alguien mas…lo hablé con Antonio y le propusimos a Facu Rodriguez  que es un profesional impecable (y mucho mejor persona) si se quería sumar en forma de consultoría de mezcla y luego realizando el máster del disco…lo invitamos, escuchamos juntos las pre mezclas y nos dio el OK!! Visto a la distancia fue fundamental…me dió consejos que al día de hoy siguen siendo herramientas invaluables…desde como escuchar en mi sala hasta cuestiones de balance macro y micro de las canciones. También estimo que estos intercambios contribuyeron a que su trabajo posterior en el mástering fuera un poco mas amable. Desde ese momento y aun teniendo mucha mas “horas” mezclando, cada vez que el presupuesto lo permite, pongo en práctica este dispositivo. Sobre todo con personas como Facu que es sincero, respetuoso y para nada dogmatico de los procesos,  los mitos de la técnica y otras cosas que jamás va a estar por encima de una buena interpretación. Y hablando de lo técnico ingenieros como él tienen un oído ENORME!!!.

Por todo esto es que considero que este disco tiene el valor de la unión de fuerzas.

Paradojicamente cuando ya estábamos cerrando el Disco me enteré, que este disco iba a ser  publicado y distribuido a partir del sistema Crowfunding (Metodo Colaborativo), o sea salió con el aporte de la gente.

http://www.rollingstone.com.ar/1601849-antonio-birabent-apuesta-al-crowdfunding

Disco completo:

Pablo Rabinovich – “Información Celeste” Fabiana Cantilo

Cuando a comienzos de 2002 me convoca Fabiana Cantilo para que me haga cargo del sonido de su próximo disco, sentí una especie de escalofrío que recorrió toda mi espalda. Definitivamente, se trataba de un desafío muy importante, ya que este sería su primer disco con canciones de su autoría, con una temática autobiográfica. Para colmo, sabía que este lanzamiento iba a ser muy esperado por su público, ya que Fabi venía de cuatro años de inactividad discográfica.

La producción estuvo a cargo de Cay Gutiérrez y Marcelo Capasso, respectivos tecladista y guitarrista de su banda estable. Esto presentaba dos aristas, por un lado, la comodidad y entrega total de la artista, ya que sus productores formaban parte de su círculo más íntimo; por otra parte, el peligro latente que puede surgir cuando toda la contemplación se realiza desde adentro de la misma banda, algo que podría llegar a no alejarse demasiado de una auto producción.

Esto, per se, me ubicó en un lugar diferente al que esperaba. Me di cuenta que no solamente sería el técnico, sino que, al venir de afuera de ese círculo, podría tener una visión en algunos aspectos más objetiva. Y de hecho, eso mismo me encargaron.

Cuando comenzamos con la etapa de grabación (la mayoría de las tomas se realizaron en Orion, salvo algunas baterías en Circo Beat) yo partí de la base de que Fabi ya tenía su propio sonido. ¡Esa voz ya es una marca registrada! Todos sus discos anteriores tenían un audio en común, y de entrada, pensé que debía subirme a ese tren…

Sin embargo, a medida que fui sumergiéndome más y más en las temáticas del disco, me di cuenta que este debería ser diferente. Sentí que no debía continuar con el audio que todos conocían, porque estábamos creando algo que era mucho más que un disco más.

Entonces lo concebí como un Universo nuevo. Tenía que mostrar a una Fabi tremendamente íntima.

Tomé entonces una decisión que marcó en gran parte el audio de este disco. Decidí no enaltecer la voz. No Neumann U87, no API 512. No a la estética tradicional! Transformé la sala de Orión en una especie de living. Puse sillones, una mesa ratona, libros, adornos y veladores con luz cálida y tenue, intentando crear un entorno mucho más íntimo, lejos de la frialdad de un típico recording room. Me pareció que si Fabi iba a cantar sus propias canciones, su mundo íntimo, la ambientación sería una parte fundamental para obtener la entrega que necesitábamos.

A su vez, en lo referente al audio de su voz, busqué un sonido más visceral, y menos convencional. Probé varios micrófonos, combinados con los pocos previos que tenía entonces, optando finalmente por un Rode NTK.

Por supuesto, la suma de todas estas decisiones nos estaba llevando a un sonido que se alejaba mucho de su “marca registrada”, y empecé a ser consciente de que esto mismo podría ser incluso peligroso, ¿aceptaría su público semejante giro?. Sabía que era un tiro que si no salía muy bien, saldría muy mal! Recuerdo que conversamos esto varias veces. Sin embargo, estas conversaciones afirmaron mucho más nuestra posición.

El audio tenía que coincidir con un estado anímico, con un momento de su vida.

Me dieron vía libre. Eso provocó que mi compromiso se multiplicara, y el de cada uno, formando en consecuencia un equipo de trabajo tremendamente sólido. Particularmente, creo que llegamos a la máxima expresión con el tema “Mundo imaginario”.

Probablemente, con este disco entendí que la palabra técnico, o ingeniero de sonido, no hace verdadera justicia a nuestra labor. Somos mucho más que eso. Somos parte de ese audio. No operamos: decidimos! Sentimos, y actuamos en consecuencia.

Recuerdo que cuando terminamos el disco nos transformamos en unos seres totalmente vulnerables, ya no solamente porque no sabíamos si su público aceptaría nuestra propuesta, sino porque tampoco sabíamos qué diría la prensa acerca de romper las reglas y sus consecuencias… Finalmente, un día nos enteramos que la crítica en el suplemento Sí! de Clarín fue muy buena, luego sucedió lo mismo con el suplemento No, de Página 12. Pero faltaba aún el veredicto de la revista Rolling Stone…, y llegó ese día, ubicando a “Información Celeste” como una obra realmente seria de Fabiana Cantilo. Por fin respiramos!!

Información Celeste ganó el Premio Carlos Gardel en la categoría “Mejor Album Artista Pop”. A veces me pregunto si este disco hubiera obtenido la misma respuesta de su público si todo hubiera sido hecho de acuerdo a las normas y costumbres. Pero supongo que no.

¿Cuál es el límite en nuestro rol de ingenieros o técnicos al momento de la gestación de una obra? Creo que no existe ese límite. Si realmente nos sentimos involucrados en cada decisión, entonces, somos una auténtica parte de esa música.

 

Max Scenna – “Los Pasajeros” Javier Maldonado

Conocí a Javier hace ya varios años cuando tuve la oportunidad de masterizar sus 2 primeros discos.

Es un artista muy completo a quien admiro profundamente por la personalidad que imprime en sus canciones e interpretación.

 

En 2012 me propuso grabar y mezclar lo que seria su 3er disco. Me entusiasmo mucho la propuesta, ya que sus canciones contienen un imaginario muy claro y eso es ideal para trabajar desde el audio.Javier se caracteriza por tener un perfil queremonta a otras épocas y eso junto con las historias que relata en sus canciones me permitieron construir un paisaje sonoro que acompañara de manera intuitiva. Soy de la idea de que cuando el audio esta en funcion de la obra, pasa desapercibido, ambos se convierten en una sola cosa.

 

Javier quería grabar a la banda en vivo. Ambos estuvimos de acuerdo que el lugar para hacerlo era Estudios ION.Sabía q la producción artística corría por su cuenta y entonces me concentré en crear una plataforma sonora que respondiera orgánicamente a lo que proponían las canciones.Para Jorge Leguizamon (quien estaría a cargo de las guitarras eléctricas) conseguí un Fender Super Reverb de los 70´s y junto con la EMT (reverb de placas analógica) y un poco del ambiente natural de la sala de ION logramos imprimir en las tomas de base una gran parte del sonido que buscábamos. Me acuerdo que para el bajo usamos un U5 de Avalon y el Pultec EQP 1A. No le hacia falta nada mas.

 

Cuando llego el momento de grabar las voces principales de Javier usamos un micrófono Wunder (replica del clásico Neumann U47) que tiene un audio realmente atrapante y resulto muy provechoso en su voz.Lo que terminó de redondear la estética del disco fueron los efectos en las voces y otras intervenciones instrumentales que van apareciendo.

 

A veces, escuchando el tema Los Pasajeros con el que empieza el disco, me imaginaba los sonidos de una locomotora en una estación de trenes antigua. Durante un tiempo pensé en buscar esos sonido para pegarlos en la canción, pero después me di cuenta que si me los podía imaginar era porque el objetivo había sido logrado.

 

Fue el primer disco que mezcle en mi estudio Quick Sun Records que recién abría sus puertas, con lo cual me tome un tiempo para darlo por terminado. Es realmente uno de los trabajos de los que más orgulloso me siento.

 

 

 

Mariano Bilinkis – “Cerca de las Nubes” Las Pelotas

Cerca de las nubes es el título de este disco de Las Pelotas y describe muy bien el espíritu del trabajo. Como una broma del destino, el nombre del estudio donde se compuso y grabó casi en su totalidad, Estudios Los Ángeles parecía haber sido puesto a propósito, confirmando y subrayando las emociones de la banda y posteriormente las mías.

Los Ángeles está ubicado en Nono, un pequeño pueblo serrano en el centro de la provincia de Córdoba. Allá, bien cerca de las nubes, el paisaje funcionó como el escenario ideal para que despegáramos de las exigencias de la vida cotidiana en la ciudad y pudiéramos entregarnos a la única cosa que teníamos que hacer: componer, producir y grabar las canciones.

Este disco rápidamente te pone en sintonía con su estado de ánimo. Cuando viajé a Nono para escuchar el primer demo de las canciones, traje de vuelta conmigo la clara idea de que se venía un disco ameno, apacible, muy profundo en sus letras y en su audio. El demo estuvo concebido para ser una versión muy aproximada del disco final. De hecho, más tarde, Germán me confesó que no veía de qué forma podría mejorarse. Por suerte, esa confesión fue hecha una vez finalizado el disco, los dos riéndonos de nosotros mismos, conformes con el resultado de los casi 40 días de trabajo.

Así que este demo tan preciso nos dio la posibilidad de escuchar el disco casi completo a lo largo de todo el proceso. Por ejemplo, durante las baterías, el único que tenía que grabar era Gustavo. Fue una situación ideal para poder elegir entre todos, con la cabeza fría, cada uno de los sonidos. Como más me gusta, siempre escuchando juntos la canción armada y decidiendo en base a la estética general de cada tema.

Grabamos las bases con la consola SSL de Estudios Panda. Tuvimos tiempo suficiente para elegir meticulosamente cada sonido en función de la canción. No usamos Drum Doctor y eso me pareció muy bueno ya que Gustavo se equipó muy bien y sabe afinar su instrumento a la perfección. Tras cuatro días nos fuimos con las baterías y los bajos grabados, y hasta nos dimos el lujo de probar algunas voces con el micrófono Telefunken ELAM 251.

Luego, nos instalamos durante dos semanas en el estudio de Nono a grabar guitarras, teclados, percusión, vientos, voces y todas aquellas cosas que componen las canciones de Las Pelotas. Fueron días de sol en los que nos levantábamos al mediodía, salíamos a caminar, cocinábamos y respirábamos mirando las sierras. Casi siempre entrábamos al estudio después de almorzar y terminábamos las sesiones cerca de las 3 de la mañana.

A veces, con el cansancio de interminables jornadas de trabajo y la incertidumbre que implica trabajar de manera independiente, se dan esos momentos que me explican porqué estoy donde estoy y haciendo lo que estoy haciendo. Esos mágicos momentos de inspiración donde bajan, quien sabe de dónde, ideas que nos sorprenden y emocionan. Ideas que destraban problemas y que embellecen la canción al mismo tiempo. Pocas cosas son tan motivadoras en el mundo de la producción musical. Así, me iba a la cama exaltado, imaginando un disco que emocionara a quienes lo escucharan. Daba vueltas en la cama hasta que decidía hipnotizarme con el fuego de la chimenea y poco a poco me iba quedando dormido.

Volvimos a Estudios Panda para la mezcla, esta vez en el control que tiene la consola API. Nos pasamos 16 días mezclando las 12 canciones hasta que finalmente estuvimos felices con todas. En ese momento nos enteramos de una noticia espectacular: masterizamos con Tom Coyne en Sterling Sound. Tom nos devolvió un master excelente, con volumen, dinámica y sobre todas las cosas, que conserva intacta la estética sonora de las mezclas.

Las Pelotas es gente amable, humilde y musical. Tienen un pasar por esta vida sin más pretensiones que divertirse, ser genuinos y aprender de ellos mismos. Están conscientes de sus estados de ánimo y moldean su música en función de que los represente siempre. La música la hacen para ellos mismos y luego se la dan al mundo para comunicar su mensaje.

Ser partícipe, colaborar íntimamente con artistas de este tipo es una experiencia inolvidable que no puedo más que agradecer.